Naciones Unidas (PL). Mujeres del mundo entero se congregaron en Naciones Unidas para trazar nuevas pautas frente al amplio espectro de problemas que afectan a ese sector de la población.
La 54 sesión de la Comisión de la ONU sobre el Estatus de la Mujer comenzó el pasado 1 de marzo y concluyó el viernes 12.
La cita analizó los resultados conseguidos en la ejecución de los acuerdos de la IV Conferencia Mundial de la Mujer Beijing-1995 y en la búsqueda de los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), delineados en el año 2000 para ser cumplidos en 2015.
Durante las primeras 10 jornadas de debates en la sede de la ONU en Nueva York, delegadas de 70 países y organizaciones nacionales, regionales e internacionales brindaron una lluvia de datos que reflejan lo mucho por hacer en materia de igualdad y no discriminación de las féminas.
Las primeras denuncias surgieron del propio secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, quien repudió que en la actualidad todavía más del 70 por ciento de las mujeres de todo el mundo sufren violencia en algún momento de su vida.
En realidad se trata de abusos criminales, los cuales niegan los derechos fundamentales de las mujeres, apuntó al advertir que mientras las adultas y las niñas no sean liberadas de la pobreza y la injusticia, "todos nuestros objetivos de paz, seguridad y desarrollo sostenible estarán en peligro".
Empoderamiento de la Mujer
El concepto de empoderamiento (otorgar poder) de la mujer es quizás el más reiterado durante las discusiones en plenario y comisiones de la reunión, sobre todo al tratar lo relativo a la igualdad de género y la discriminación de ese sector de la humanidad.
El empoderamiento de las mujeres y niñas fue también identificado como factor clave para el desarrollo sostenible, el crecimiento económico, la paz y la seguridad.
En ese sentido, cada debate registró una unánime condena a la violencia, la desigualdad y la discriminación, junto con críticas al poco progreso logrado en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Se trata de ocho metas que buscan erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, y reducir la mortalidad infantil en dos tercios entre 1990 y 2015.
También están dirigidos a mejorar la salud materna y combatir el VIH-SIDA, el paludismo y otras enfermedades, defender el medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
Mujer y vida política
Uno de los primeros aspectos debatidos en la reunión trató sobre la participación femenina en la vida política de sus países, considerado un aspecto todavía insuficiente, según estimaciones expuestas por la Unión Interparlamentaria.
Un estudio presentado aquí por esa organización expresa una "cautelosa satisfacción" ante la situación actual en esa materia y revela que a inicios del 2010 solo nueve mujeres ocupaban el cargo de jefe de Estado, frente a ocho en 2005.
Asimismo, un reducido grupo de 30 países cuentan en sus gabinetes con una tercera parte o más de representación femenina al tiempo que los portafolios en manos de ellas son los vinculados a los asuntos sociales, la infancia, la juventud, problemas de las féminas y el medio ambiente, agrega el informe.
Por otro lado la cantidad de gobiernos sin mujeres ministras creció de 13 en 2008 a 16 en 2010.
En cuanto al mundo parlamentario, la proporción de legisladoras aumentó a un 18,8 por ciento en 2010 frente a un 11,3 hace 15 años, aún lejos de la meta de un 30 establecida por la Comisión Económico Social de la ONU.
Ese objetivo está cumplido en el presente en 44 parlamentos de 38 países, para un 16,7 por ciento del total y seis veces más que lo registrado durante la conferencia de Beijing.
En cambio, el número de recintos legislativos sin presencia femenina cayó de 13 a 10 entre 1995 y 2009.
Mujer, niñas y VIH-SIDA
Otro tema discutido en la primera semana de debates fue el impacto del VIH-SIDA sobre la población femenina y el lanzamiento de un plan de acción de cinco años, dirigido a la protección de mujeres y niñas frente a esa enfermedad.
El esquema ataca de manera directa las desigualdades de género y las violaciones de los derechos humanos que colocan a las féminas adultas y niñas ante el riesgo de infección del SIDA.
El programa insta a las agencias del sistema de la ONU a respaldar a los gobiernos y la sociedad civil en acciones dirigidas a colocar a ambas en el centro de las respuestas al VIH-SIDA, con la garantía de la protección de sus derechos.
Según la ONU, el SIDA es la principal causa de muerte entre las féminas en edad reproductiva (15-49 años), mientras en África austral la enfermedad es tres veces más alta en las mujeres de entre 15 y 24 años que en los hombres de la misma edad.
El plan de acción contiene tareas en materia de información, voluntad política de los gobiernos, protección de los derechos de las mujeres y las niñas y apoyo a las enfermas, entre otras.
Cuba, un ejemplo
La delegación de Cuba en la reunión de la ONU fue una de las pocas que pudo mostrar resultados concretos que superan los acuerdos asumidos en la Plataforma de Acción de Beijing-1995, a pesar del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a la isla.
Ese cerco fue decretado de manera unilateral, ilegal y extraterritorial, y es la mayor forma de violencia contra las féminas de ese país antillano, como lo denunció la secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, Yolanda Ferrer, al hablar en el plenario de la ONU. No obstante, esa agresión de más de medio siglo no ha impedido conseguir avances sustantivos, como resultado del proyecto social cubano de justicia y equidad.
Ferrer informó que en Cuba las mujeres son el 46,7 por ciento de los empleados en el sector estatal civil, el 67 de los graduados universitarios, el 65,7 de los técnicos y profesionales, más del 70 de los trabajadores de la salud y la educación, el 51 de los investigadores y el 56 de los jueces.
Al mismo tiempo, la representación femenina en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) alcanza el 43,32 por ciento en la última legislatura (2008), lo cual coloca a Cuba en el segundo lugar mundial de mujeres en escaños parlamentarios.
La dirigente femenina cubana precisó que su país fue el primero del mundo en firmar y el segundo en ratificar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
En Cuba la igualdad de las féminas constituyó un principio y un objetivo desde el triunfo de la Revolución en 1959, lo que ha permitido resultados incuestionables en el proceso de construcción del socialismo basado en un proyecto de justicia y de igualdad.
(*) Corresponsal de Prensa Latina en Naciones Unidas.
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