"No se nace sino que se deviene mujer...."
Las relaciones entre un hombre y
una mujer se han transformado en décadas recientes.
Ahora es común encontrar parejas
jóvenes cuya relaciones están basadas en
la honestidad y la libertad. Cada uno posee independencia económica,
sentimental y sexual: viven o no, juntos, incluso algunos se casan bajo ciertas
condiciones, no tienen hijos por lo
general y si los tienen reparten sus roles de forma equitativa. Ahora, este estilo de vida tiene sentido,
pero en la tercera década del siglo XX ese tipo de relaciones era atípica.
El año 1929 Jean Paul Sartre
conoce a Simon de Beauvoir, mientras ambos preparaban el examen final en estudios de filosofía,
comenzando una duradera y epifánica relación. Sartre llama a Simone “ el
Castor”, debido a su intensa dedicación a las labores intelectuales: “usted
trabaja tanto como un pequeño castor…..”
Ella fue una mujer brillante que motivo de forma importante a Sartre y su relación generó grandes ideas sociales para la humanidad.
Ella fue una mujer brillante que motivo de forma importante a Sartre y su relación generó grandes ideas sociales para la humanidad.
En la época actual, especialmente en el
mundo occidental principalmente, cada pareja tiene la opción de elegir cómo vivir su vida, y en
esa elección existe la oportunidad de continuar las tradiciones matrimoniales
conservadoras, o bien, elegir un estilo de vida acorde a las características de
ambas personalidades.
Esta opción de compartir una vida
común con mayor libertad, tiene su origen en las ideas feministas de Simón, ideas
que dan paso a todo un movimiento, que aunque se había iniciado muchas décadas
antes, las aportaciones filosóficas de esta estudiosa e intelectual mujer dan
sustento a esta nueva forma de ver la vida y las relaciones de pareja.
