¿Masculinidad o masculinidades?
"Siempre me ha desagradado ser un hombre... incluso la expresión ‘¡Sé hombre!’ me agrede como algo insultante, injurioso. Quiere decir: Sé idiota, insensible, obediente, soldadesco, y deja de pensar. La Masculinidad... una mentira odiosa y castradora... que es por su propia naturaleza destructiva, emocionalmente perjudicial y socialmente dañina".
Paul Therox1
A pesar de que en la última década se ha hablado con más frecuencia de la masculinidad y por supuesto de la feminidad, es decir, del género, se hace necesario clarificar lo que en este artículo se entiende por género: es aquello que diferencia culturalmente a los sexos, es decir lo no biológico, sino aquellas prácticas socioculturales que distinguen a los individuos en masculino y femenino; ésto evitará la confusión de lo que se conoce como "hombría" (sexo biológico) y lo que se conoce como masculinidad (género) que es de carácter histórico, socialmente construido e incorporados ambos factores en forma individual por el sujeto.
Al hablar de lo masculino es indispensable hablar de lo femenino en el sentido histórico, ya que el movimiento feminista, ha influido de una manera sólida en el surgimiento de movimientos reivindicadores de la masculinidad, no en el sentido de movimientos de revancha, sino en el sentido de un aprendizaje, de revelarse a un modelo único de masculinidad impuesto por la ideología predominante y que tanto ha costado a los hombres en lo individual o agrupados en minorías, que han tratado de sacudirse dicho modelo sin renunciar a ser ellos mismos.
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